miércoles, 15 de agosto de 2007

Gran Avenida

El domingo 12 de agosto fui a almorzar Gran Avenida, un restaurant de Barrio General Paz ubicado en la Av. 24 de Septiembre pasando Feliz Frías. Fui con mi hermana Ivanna, su marido Hector, y su hijo Joaquin (mi ahijado) y Laura mi novia. No sabia de la existencia de este lugar.
Desde afuera se nota que es un lugar de dimensiones importantes, con grandes ventanales de vidrio esmerilado. Al ingresar se confirma el gran espacio del salón. El piso es de madera las paredes tienen el ladrillo a la vista bien rustico y las paredes están cubiertas por publicidades, diarios y revistas de muchos años atrás. Esto logra un ambiente cálido y acogedor, incluso podría agregar de clima familiar. La primera impresión es más que buena.
Tengo que admitir que esa buena imagen de ambiente familiar me despertó cierto prejuicio antes de abrir la carta. El prejuicio al que me refiero es que pensé en la oferta iba a ser muy tradicional incluso algo acotada. Pues debo decir que me equivoqué rotundamente, ya que la carta es variada y tiene opciones mucho mas que interesantes. Lo que má me atrajo fueron las pastas, ya que aparte de tallarines había tagliatelles y pappardelles, los que no suelen ser muy habitual salvo que vayamos a un restaurant típico italiano. Incluso había opciones de pastas rellenas no tan comunes, como por ejemplo sorrentinos de pescado y ravioles de hongos. Indicios que sugieren que las pastas pueden ser producidas en el lugar. Además lo más interesantes me pareció la gran variedad de cocciones que se ofrece de las pastas, podían ser la tradicional hervida, fritos, a la plancha y al horno. Vale también remarcar que aparte de las salsas clásicas tabién se podían elegir algunas interesante como pesto de rúcula, crema de pimientos asados y salteado de calamar, rúcula y tomate.
La verdad que me entusiasmó mucho ver estas opciones, estaba con gran ansiedad y mucha predisposición para recibir los platos.
La elección que hice fue sorrentinos hervidos de pescado con salteado de calamar, rúcula y tomate, Laura eligió ravioles de hongos al horno con pesto de rúcula.
Antes de los platos llegó un appetizer de queso crema con verdeo y unos panecillos caseros con grasa y calentitos muy bueno.
Bueno, a la mesa que llegaron las pastas. El mozo, muy cordial y educado, deposita frente a mí un plato cargado con 10 sorrentinos, si así es 10 sorrentinos del tamaño habitual de los mismos. Venían bien calientes y con gran cantidad de tentáculos de calamar, mucha rúcula salteada y tomate concasse. Tengo que decir que se notaba la salsa recien hecha, frescura, sabor y textura. Los sorrentinos a punto, y con mucho relleno, el cual podía masticarse y sentirse el sabor a pescado. Tengo que decir que comí una de las pastas mas ricas que he probado en cordoba, me atrevo a ponerla en top 3. y como si no fuera suficiente que estaba deliciosa era mucho mas abundante. Creo que nunca quedé tan satisfecho con un plato de pasta, creo que si venía un sorrentino más no podría haberlo comido.
Pasemos a los ravioles de hongos al horno con pesto de rucula. Que puedo decir, Supremos. La crocantes de la pasta horneada y la cremosidad del abundante relleno de hongos rozaban el punto de la excelencia. El pesto muy bueno, con gran catidadde nueces.
Nunca había tenido conocimiento de la cocción de las pastas en el horno, hbaia visto fritas, hervidads y salteadas, al vapor, pero nunca al horno. Realmente increíbles.
Creo que esta demás decir que el lugar es recomendable, si quieren buenas pastas originales y además abundantes pues Gran Avenida es la opción. Tengo agendado un retorno a gran avenida para poder degustar un plato completo de esas pastas horneadas.

Precios de referencia:
sorrentinos hervidos de pescado con salteado de calamar, rúcula y tomate: $19,50
ravioles de hongos al horno con pesto de rúcula: $18:50
agua con gas: $2,50.

Las Rías de Galicia

El sábado once de agosto fui a cenar con mi novia Laura a las Rías. El motivo, o mejor los motivos, celebrar que yo había tenido una buena actuación en una presentación con el grupo de flamenco en el que bailo y la otra era adelantar la cena de aniversario ya que con Laura cumplimos tres años de novios en el transcurso de la semana.
Así fue que decidimos por las rías, queda cerca de Nueva Córdoba y es un lugar en el que sabes que siempre vas a comer bien.
Se puede comenzar diciendo que la atención es muy buena y el lugar es impecable. A pesar de no tener reservas, nos hicieron un lugar. Si van a ir un viernes o un sábado convienen hacer reservas ya que siempre hay show, tablado flamenco, por lo que suele estar lleno.
Esta vez las elecciones fueron atún con camarones al champagne y papas noissette y atún con salsa de champiñones y budín de vegetales.
La crema de camarones al champagne estaba sencillamente deliciosa., sabor cremosidad y acidez perfectamente equilibrada. El pescado estaba a punto y de las papas noissette lo que puedo decir es que me gustó el tamaño ya que eran pequeñitas como perlas, y decoraban mucho mejor el plato.
La crema de champiñones también estaba muy lograda, en este lugar logran salsas sabrosas y suaves a ala vez, hay un gran concepto de equilibrio. El budín de vegetales, estaba bien, puedo objetar que para mi gusto estaba pasado en cocción siempre las preparaciones con huevo me gustan que tengan humedad y este caso estaba un poco seco.
Como rara excepción, decidimos pedir postre, yo elegí mousse de chocolate y Laura optó por una copa de helado con dos sabores. El mousse estaba delicioso, cremoso, húmedo consistente, realmente un majar. También probé el helado, no se lo elaborarán en el restaurant o si lo comprarán, pero me sorprendió el sabor casero, el gusto a la crema, la textura y la consistencia.
Como dije al comienzo Las Rías de Galicia es una opción que nunca defrauda, se puede ir tranquilo a disfrutar de una gran cena, y si se quiere prolongar la velada se puede disfrutar del tablao después de las 00:00.

Precios de Referencia: atún con camarones al champagne y papas noissete $23
Mousse de chocolate: $8.5
Agua con gas: $2.5

lunes, 23 de julio de 2007

Fragueiro 2020

El viernes 20 de julio fui a un evento a fragueiro 2020, la razón, más allá de los festejos del día del amigo, era asistir al show flamenco que se brindaba esa noche. Ya que dentro del espectáculo bailaba mi profesora de flamenco Vivi (la más linda de todas las “bailaoras” de córdoba). Fui con mis compañeras de flamenco Caro y Marce. El día del evento ya estaba todo reservado pero gracias a las gestiones de Caro pudimos asistir al evento.
Yo había ido varias veces a fragueiro, pero en todas las ocasiones fui a tomar algo, esta fue la primera vez que iba a cenar.
Había un menú prefijado para el evento así que sólo había que esperar, relajarse y disfrutar.
La entrada fueron bruschetas con crema de rúcula. Muy interesante, siempre había comido la rúcula en hoja fría o caliente, pero nunca de esta forma, la verdad interesante.
El plato principal fue pechuga de pollo rellena con calabaza y queso, salsa de reducción de licor de durazno, la guarnición galletas de papa y hojas verdes.
Aquí quiero hacer una observación, acabo de escribir muy tranquilo que una parte la guarnición eran galletas de papa, pero la verdad durante la cena no pude descubrir de que eran las galletas. Cómo diría el gran Sumito Estévez el plato tenía malicia, estás comiendo algo que te gusta y por la forma de preparación no podés descubrir el ingrediente principal. Tuve que consultarle a la moza, la cual le consultó al chef por ella tampoco sabía. Resultó ser una masa de ñoquis horneada en vez de hervida. La verdad me pareció muy creativa y además muy sabrosa. La pechuga estaba muy sabrosa y en buen punto de cocción, las hojas verdes venías sin aderezo lo cual me pareció un poco aburrido, pero como el sabor del pollo era muy contundente las hojas equilibraban el palto. La verdad muy buen plato. El postre fueron unos sorrentinos horneados rellenos de crema de chocolate y salsa de frutilla. Como presentación muy original, la masa estaba buena no demasiado dulce y crocante, el relleno cremoso pero muy empalagante, estaba bueno el contraste de texturas pero no así el sabor del relleno.
Vale aclarar que no soy muy amante de los postres, quizá para el paladar medio no resulte tan relajante, pero a Caro y Marce tampoco les gustó el postre, así que quizás estaba un poco excedido en la dulzura.
Como balance general me pareció una buena cena, a un buen precio. El menú incluía los platos que describí, más la bebida, una copa de champagne y el derecho de espectáculo, todo a $35. La verdad muy bueno.

Capitol

El día lunes 16 de julio fui a almorzar a Capitol, un bar estilo irlandés que está en chacbuco y poeta lugones. EL motivo en ésta ocasión era aprovechar el último día de mis vacaciones de invierno.
El lugar está ambientado como todo bar irlandés, colores oscuros, de la gama del verde y el rojo, con mucho detalles y accesorios en madera, lo cual de la da una calidez especial. Apenas ingresé tuve una sensación de melancolía ya que recordé el entrañable Dublín, que tantas noches de invierno me alojara en su piso superior o en la mesa redonda debajo la escalera.
Bien, ya salgo del flash back y retomo el comentario, nos sentamos en la mesa junto a la ventana. La moza vino a tendernos, muy cordial, muy simpática, nos informó que podíamos elegir un plato de la carta o el menú ejecutivo del día. Como tenía ganas de almorzar rápido, elegimos el plato del día.
Nos trajeron un appetizer, bruschetas con berenjenas en escabeche. El plato principal llegó rápido. Roulé de lomo relleno con verduras salteadas, con crema de hierbas y un puré mixto.
Lo primero que puedo decir, un plato abundante, tres porciones de roulé con abundante puré. La carne estaba con buena temperatura no así el puré que estaba tirando a tibio. El sabor del plato era muy pero muy bueno. Muy sabroso, “gustito a casero” me sorprendió no espera un sabor tan rico, la carne era tierna la crema bien saborizada y el puré muy cremoso.
A lo largó del almuerzo no paré de repetir mentalmente “que bueno que está esto”.
El menú ejecutivo incluía el postre al cual no accedí ya que había sido muy contundente el plato principal y no me quedaba apetito para nada más. Todo esto a un precio muy accesible, considerando la bebida, la entrada, el plato y el postre por $15, y si además le agregamos lo sabroso y la buena atención, queda por demás claro que el lugar el muy recomendable.

viernes, 22 de junio de 2007

Empandas en Nueva Córdoba

Está muy bueno salir a cenar por la ciudad, pero a veces también está muy bueno quedarse tirado en el sillón frente a la tv, mirando una buena peli, un partido de futbol, de tenis, alguna serie o lo que surja de la navegación satelital. En esos casos la cena se resuelve telefónicamente con el servicio de delivey, o también ¿por qué no? con una recorrida por los incontables comercios de pizzas, lomos y empanadas que imperan en nueva córdoba, para elegir lo mejor de cada uno y armar una cena más interesante. Alguno estará pensando ¿para que ir hasta el lugar si te lo traen? Yo les pregunto ¿han intentado llamar a tres deliverys diferentes y tratar de coordinadar para que los pedidos lleguen con una diferencia menor a los 10 minutos? Se preguntarán nuevamente ¿porqué no pedir todo en un solo local? Porque no hay un solo local que pueda tener la mejores empanadas en todos sus variedas.
Por esta razón aquí va una pequeña lista de recomendaciones de empanadas y locales:
Empanadas Arabes: Emir, restaurant Arabe que se encuentra el Bv. Illia entre Bs. As. e Independencia. “Una locura nene” diría el bambino.
Empanadas de Pollo: La Pata. Pollería que está en Paraná y Balcarce. Las mejores empanadas de pollo que he comido. El pollo asado es buenísimo.
Empanadas de Atún: Strega. Pizzería que está en Obispo Salguero y Rondeau. Muy sabrosas y jugosas.
Empanadas de Matambre: Añoranza, empanadas en horno de barro. Horneadas en el momento, las de matambre cortado a cuchillo son superiores. También pueden probar las de berenjenas que son increíbles.
Empanadas de jamón y queso: la verdad no he encontrado un lugar que las haga de tal manera que resalte del resto.
Espero sugerencias porfa.

Taberna Española

El domingo 10 de junio fui a almorzar a la Taberna Española. Me la habían recomendado como un lugar para comer mariscos y pescado a un precio muy accesible. Está en la Av. Sabattini cerca del túnel que lleva a San Vicente.
Es un restaurant que lleva más de 30 años en córdoba y se ve apenas uno entra. Ya que está ambientado con mobiliario de esa época, el cual se nota que no ha sido cambiado. Todo ese conjunto de elementos le da un toque muy vintage. Algunos detalles que me llamaron la atención, el lugar a manera de luz de emergencia tiene amurado en la pared unos soles de noche lo cual me pareció muy pintoresco.
Una carta amplia con variedad de pescado y mariscos, pero sin variedad de forma de preparación. Las opciones eran Lenguado, congrio, surubí, salmón, enrte otros, pero las formas de presentación eran tres, a la romana, a la vasca y al roquefort. Yo generalmente no como frituras (salvo excepciones como lo fueron las rabas que pedimos de entrada y que estuvieron muy buenas) por eso descarte la opción a la romana. No me gusta el queso azul con los pescados ya que es demasiado contundente y neutraliza su sabor . Y la verdad no tenía idea como era un pescado a la vasca, consultamos al mozo y nos explicó que era una salsa a base de aceite de oliva y tomate. Me pareció bien y pedí un lenguado a la vasca, la guarnición original era papas al natural y cambié esa guarnición por un omellete. Cuando trajeron el pedido la primera sorpresa con la que me encontré era que el lenguado estaba empanado y frito y tenía el agregado de la salsa. Lo cual me disgustó un poco porque no quería comer otra fritura. Pero bueno lo tomé como un error mío en no haber pedido más detalles de una forma de preparación que no conocía. Probé la salsa y la verdad no me gustó en absoluto era muy aceitosa pero lo peor era que tenía un agregado de vinagre, (el cual no consumo, siempre utilizo jugo de limón) supongo que la idea de darle acidez era aligerar la fritura, pero lo encontré demasiado agresivo. Un bocado de pescado con salsa bastó para que el ácido del vinagre colmara mis fosas nasales e invadiera toda mi boca. Tengo que decir que con la agresividad de la salsa y el sabor de la fritura era lo mismo ese lenguado que una merluza o un róbalo, el sabor del pescado estaba totalmente aniquilado. Más aun, el sabor tan ácido del vinagre me provocó un rechazo muy grande por lo que no comí el pescado. Mi mamá había pedido un lenguado grillé, otra sorpresa el filet vino empanado y frito. Este vino en una porción generosa por lo cual mi mamá compartió una porción conmigo, am pesar que yo no quería fritura pero a esa altura era lo menos peor. Lo que si me pareció bueno fue el omellete, increíble bien babé, realmente excelente.
Como conclusión puedo decir que no me gustan los pescados a la vasca, creo que fue mi error no indagar más, quien no tenga inconveniente con el vinagre y las salsas fuertes no va a tener problemas y va disfrutar de una porción abundante de pescado. Quiero volver porque vi pasar unas cazuelas de mariscos y unas paellas a las mesas contiguas que me antojaron de sobremanera. Y se veían realmente bien. Así que volveré por una revancha.

Cábala

El Sábado 02/06/2007 fui a cenar a Cábala, es un bistro que se encuentra en Alta Córdoba. Este es otro lugar que conocí por www.baresdealtacordoba.com.ar
Está un poco más alejado que los demás restos de la zona. Fiel al estilo general de Alta Córdoba, Cábala es una casona vieja que se encuentra en una esquina frnte a los hangares del tren . Es un lugar relativamente pequeño, rústico y simple, pero todo armonizado con buen gusto.
Un detalle interesante es que no tienen carta para la elección de los platos, sino que hay que acercarse a la parte principal del local y leer en un pizarrón que se encuentra en la pared las opciones para comer. La moza, muy cordial y amable, nos explicó que esto se debe a que suelen cambiar la “carta” mensualmente. Leyendo un poco en su página web esto era muy común en los bistrós de posguerra, donde se colocaban en un pizarrón los platos del día.
Bueno pasemos a lo que más importa. Yo pedí una trucha con almendras y alcaparras y de guarnición papas noisette a la crema. Mi novia Laura, pidió cazuela de mariscos. La moza nos advirtió que la cazuela iba a tener una demora de 40 minutos. Siempre me parece muy bueno que hagan ese tipo de aclaración, además te da la tranquilidad que vas a comer un plato hecho en el momento.
Como appetizer nos trajeron un babanoush (puré de berenjenas ahumadas) con pancitos caseros. Realmente muy pero muy buenos tanto los pancitos como el puré. Finalmente, llegó la cena sin más demora que la anunciada. La trucha de tamaño más que considerable, realmente generosa. Sobre la trucha venías las almendras fileteadas con alcaparras, no muchas, la cantidad necesaria para contrastar y no invadir, excelente, suitil y delicado. Las papas noisette venías fritas sobre un espejo de crema, suave crema de hierbas. Tengo que decir que la trucha estaba en el punto justo, y los sabores se combinaban contrastando y complementándose de una manera increíble. Sentí en mi boca una danza de sabores que me sorprendió debido a la simpleza del plato. Uno puede esperar este resultado cuando hay muchos ingredientes en juego pero en este caso me sorprendió muy gratamente. Lo primero que se me ocurrió comentar sobre mi plato fue “delicioso”.
Pasemos a la cazuela de mariscos. La sirvieron en una cazuela de hierro, la típica cazuela con orejas, desde lejos al ver eso ya te predispone de una manera especial. Tengo que decir que esta cazuela no sólo es abundante sino que muy variados los mariscos que la componen. Recuero haber visto (más visto, probado pues la porción fue mucho para mi novia así que luego de las trucha me quedó media cazuela para mí) Corrijo, recuerdo haber comido, mejillones, almejas, vieyras, algunas de ellas en sus valvas, (creo que so influye en increíble sabor que tiene) camarones, tentáculos de calamar y decorando por sobre todos los mariscos un gran langostino entero. Me hizo acordar a las mejores cazuelas que podes comer en las zonas de puertos.
Realmente fueron dos platos increíbles, y créanme que a un precio muy accesible.
Para finalizar puedo decir que es100% recomendable, un lugar agradable, muy buena atención, comida deliciosa y precios bajos. Tenés que pasar, por cábala, voy a volver
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